El teléfono mide en el monte, sin cobertura y sin boletas de papel. El programa de escritorio calcula, audita y redacta. Los dos comparten motor de cálculo, catálogo de especies y formato de datos: la cifra que se ve en la parcela es la misma que sale firmada en el informe.
Toma el dato donde está el árbol. Cada individuo con su especie del catálogo, su diámetro y su altura; la parcela con su centro georreferenciado y la fotografía pegada a su coordenada. Todo el cálculo ocurre dentro del teléfono, así que la falta de señal no detiene el trabajo ni lo pone en riesgo.
Filtra los saltos del puntero bajo dosel y declara la precisión que tiene de verdad, no la que le gustaría tener. Un radio optimista es peor que uno honesto: lleva a cerrar una parcela donde no era.
Premuestreo estadístico, parcelas cuadradas y circulares, censo por unidades de corta, ahusamiento del fuste, productos y trozas, y biomasa y carbono. Los mismos módulos que en la oficina.
Catálogo de especies con su nombre científico y sus ecuaciones, el mismo que usa el escritorio. Se busca por nombre común y se corrige sin salir del formulario.
Cada fotografía queda pegada al árbol o a la parcela con su coordenada y su hora. Al revisar el expediente meses después, la duda se resuelve mirando, no recordando.
Se guarda solo mientras se mide, se respalda en un ZIP que incluye el dato crudo y no solo el resultado, y puede subirse a la nube de DasonField para recuperarlo en otro equipo.
Excel con cada tabla en su hoja, PDF con normas APA, y los archivos de campo que espera el escritorio. Español, inglés y portugués.
La mitad de gabinete. Recibe lo levantado con el teléfono —o lo importa de las planillas que ya tenía— y lo convierte en resultados que se pueden entregar y defender: tablas de rodal, ecuaciones ajustadas a sus propios árboles, informes que declaran con qué fórmula se obtuvo cada cifra. Y trae dentro un agente de inteligencia artificial local, consolas de Python y de R, y conexión con modelos externos por MCP.
Premuestreo estadístico con su intervalo de confianza y el tamaño de muestra que hace falta; parcelas cuadradas y circulares árbol por árbol, con diversidad, IVI y muestreo estratificado.
Todos los árboles medidos uno por uno: importar y corregir, curva de altura ajustada al rodal, tabla de la unidad y reparto por especie.
Árboles apeados medidos rodaja a rodaja: volumen real, perfil del fuste, surtidos, y de ahí la ecuación de volumen del propio rodal en lugar de una prestada.
Cómo trocear cada árbol para sacarle el mayor valor, con su lista de productos y la curva de ahusamiento de su estudio.
Biomasa, carbono y CO₂ equivalente de cualquier inventario guardado, con los supuestos del cálculo a la vista y no escondidos en una constante.
Recalcula el volumen guardado en un expediente y señala cuál ya no se reproduce con las ecuaciones actuales. Sirve para defender un expediente propio y para revisar uno ajeno.
Windows 10 y 11 de 64 bits. No hace falta instalar Java: el programa trae el suyo. Se actualiza solo.
No son dos programas que se parecen: son dos caras del mismo. El motor de cálculo es el mismo código, el catálogo de especies es el mismo archivo y el formato de datos es el mismo en los dos lados. Por eso un inventario pasa del teléfono al escritorio sin convertir nada, y por eso el volumen que se leyó en la parcela no cambia al llegar al informe. Cada resultado dice con qué ecuación se obtuvo y sobre qué supuestos, que es lo que se necesita cuando alguien pregunta de dónde salió el número.